Mañana ya es ayer... ¡y después el futuro se adelanta a sí mismo! Desde un punto de vista matemático, incluso el ordenador más potente se vería desbordado ante una cuestión así, porque no existe solución para una estructura de datos que aún no ha surgido. Sin embargo, de esta formulación se puede deducir —con una actitud positiva— que, para la vida real, hoy y mañana se necesitan visionarios con un sexto sentido muy desarrollado que, con sensatez, encauzen los avances por el bien de todos.
La experiencia nos enseña que el estancamiento es un retroceso, ¡pero que la hiperactividad también provoca el caos! Por supuesto, nadie quiere el estancamiento. Pero tampoco la hiperactividad, que conduce a un ajetreo incontrolable, a riesgos incalculables y, en última instancia, al caos. El término medio entre el estancamiento y la hiperactividad —es decir, la actividad—, junto con el dinamismo, la continuidad, la creatividad, el sentido de la mesura, la visión de futuro y la responsabilidad social, han sido y seguirán siendo en el futuro los elementos con los que se crea un entorno para el bien de todos y, en última instancia, se evita que nos adelanten por nuestra propia inercia. Se necesitan creadores de futuro en todos los ámbitos profesionales que cuenten con estos elementos y que, idealmente, además de los cinco sentidos objetivos, también posean el sexto sentido subjetivo.