Un coche para Johanna

Empresarios de Lindlar apoyan a la familia de la niña de 13 años.

Lindlar - «Fue el día más negro de mi vida», recuerda Britta Klein, de Lindlar-Unterbüschem. Se refiere al 4 de octubre de 2005, un día dorado de otoño. Hasta que ocurrió lo inimaginable: para no dejar sola en el piso a su hija Johanna, que entonces tenía diez semanas, Britta Klein se la llevó al sótano. Tropezó en la escalera, la niña se le resbaló de los brazos, cayó varios peldaños y se golpeó la cabeza contra una pared. Ese breve instante cambió para siempre la vida de la familia.

Durante semanas, la pequeña luchó por su vida; en una operación de varias horas, hubo que extirpar una gran parte del hemisferio cerebral izquierdo afectado. Siguieron semanas y meses de angustia, preguntándose hasta qué punto Johanna podría recuperarse: una carga increíble para la familia, a la que, además de Johanna, pertenecía Jonas, que entonces tenía tres años.

Muchísimas gracias

Para Britta y Markus Klein, el nuevo coche supone un gran alivio: «Estamos sencillamente encantados y nos ha alegrado muchísimo cada una de las donaciones», explica radiante esta mujer de 42 años. Tras examinar detenidamente el nuevo vehículo, la familia agradeció a los representantes de las principales entidades implicadas con café y pasteles caseros en su propio jardín.

La instalación de una silla salvaescaleras ha sido posible recientemente gracias a la ayuda de diversas fundaciones y supone un gran alivio adicional para Johanna y sus padres.

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